Imagina que tienes 18 años. Eres una chica atractiva con un cuerpo atlético, una estudiante de instituto que, además de ir a clase, haces deporte. Compites en campeonatos regionales, pero vamos, ni el vecino de enfrente sabría cómo te apellidas. O tal vez sí. Porque un día metes tu nombre en Internet, y te das cuenta de que eres una estrella. Hay decenas, centenares de páginas con fotos tuyas. Son imágenes de los torneos en los que compites, pero los comentarios no son precisamente de ánimo. Un [...]
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